Amanecí el sábado con una resaca importante, me quedé entre sábanas hasta que se me pasó, pero no me apetecía salir de allí. Laura y las demás se habían ido a The Cliffs of Moher pero yo no podría haber ido así. Entonces decidí irme a algún pueblo de por aquí con la cámara a explorar la zona y a perderme un poco. Una chica vino conmigo, Lorena, es española y la conocí un día en la playa por casualidad.
Entonces a las 16 nos vimos en la estación para irnos en bus al pueblo, se llamaba Loughrea, con una pronunciación muy irlandesa y extraña. Nada más subir al bus, un señor que parecía pescador se sentó delante de nosotras y nos tuvimos que cambiar de sitio porque olía bastante mal.
Fue un momento bastante gracioso porque todo el mundo hacía lo mismo y todo el autobús iba lleno de la mitad para atrás.
Llegamos al pueblo y para nuestra sorpresa era super pequeño, solo tenía una calle principal y un lago. Entonces sacamos unas cuantas fotos y tomamos una birra. Dimos un paseo y cuando nos quisimos dar cuenta era la hora de coger el bus, sobre las 20 00. Conocimos a una polaca en la parada, porque se cobijó en un soportal con nosotras, porque llovía muchísimo y empezamos a hablar de la vida en general, aunque no nos dijimos los nombres. El bus llegó media hora tarde y el conductor nos dejó pasar gratis, También se subió un tío que parecía que estaba loco en el bus, y se sentó delante de nosotras.
Fuimos la mitad del camino durmiendo y al despertar ya estábamos en Galway, sobre las 21 15. Fuimos al Supermac's a cenar y después al Seven Bar, que supuestamente había un concierto.
Tomamos una birra allí y nos quedamos un rato, pero yo no estaba muy agusto porque el rango de edad era bastante superior al mío y la gente iba de otro rollo.
Conocí a un chico bastante mayor y muy alto que empezó a hablar conmigo y me dijo que era policía. Cuando le dije mi edad le dio igual y empezó a hablar más a saco, con lo que me fui del bar muy amablemente.
Fuimos al Queys a ver qué había y nos quedamos un rato.
A las 11 30 me fui a casa y dejé a Lorena en un bar con unos ingleses.
Al llegar a casa no me podía dormir y me puse a diseñar tatuajes hasta que me cansé e intenté dormir.
Creo que hacía mucho que no dormía tanto como hoy.
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