Martes muy normal, poco que decir hoy. He disfrutado corriendo en el gimnasio y sintiendo el aire mientras iba en bici por la ciudad. Por la noche he hablado con Adal y hemos recordado cosas de la infancia. Quiero abrazos.
Me ha salido un párrafo bonito y llevo sin fumar casi un mes.
La nostalgia se acomoda como un verano en la infancia. Con todos esos días -que parecían eternos- y en los atardeceres inhalo detalles y expulso horas muertas.
También me siento frente al mar y recito poemas en el lenguaje más abstracto, y me resigno caótica, sabiendo que vas a decodificar todos los párrafos.
Mi alma, desnuda, necesita abrigo; Y se blinda de la piel que ahora hiberna, y extende su círculo polar esperando a la fusión incontenible de tu presencia, creando la bella metáfora que tú y yo nos sabemos de memoria.
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